Foto: © Archivo CadizNet
Al filo de la medianoche, tanto la luz, como el agua, como el humo del incienso, se adueñan de los pórticos y de los atrios de las iglesias del mundo entero y se proclama que Cristo ha Resucitado, y las lecturas, tanto del antiguo como del nuevo testamento, ayudan a comprender nuestro paso por la vida como Dios ayudó a los israelitas por el desierto y después de esa solemne misa, en muchos sitios al alba o al mediodía en otros, el Resucitado, triunfante y glorioso de la muerte, pasea y enseña las terribles cinco llagas de su pasión y en sus manos una banderola de triunfo y gloria nos va mostrando el camino que hemos de seguir tras Él...
Mañana de campanas, de felicitaciones, de fiesta, de conmemorar en torno a la mesa familiar la alegría de la Resurrección con los manjares típicos de cada lugar...
Cádiz, que ha conmemorado un año más cuatro siglos de pasión, conmemora el instante feliz de la Resurrección y desde San Antonio hasta la catedral, una carrera de alegría inunda la ciudad que ya busca en el almanaque la otra fecha en que volverá a pasear otra vez por las calles en la fiesta mayor de la ciudad, el Sacramento en la gran custodia de plata.